jueves, 27 de agosto de 2009

El hacker con espíritu de diseñador

Parece que ha entrado un hacker y se ha puesto a toquetear el diseño del blog empezando por la cabecera, como habrás podido comprobar.

Como en la redacción no nos ponemos de acuerdo sobre si es demasiado barroca o no te doy la palabra a ti, queridísimo lector, para que votes en el formulario (se aceptan respuestas múltiples, gañanes) que deberías poder ver a la derecha si debemos volver al diseño clásico y reforzar la seguridad para que no vuelva por aquí o lo dejamos como está para que el tipo ese siga con las reformas en su tiempo libre.

Queda abierta la sección de comentarios para que puedas añadir algo más a tu voto en la encuesta, gracias perennes.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Las vacas mugen (II)

Las vacas mugen.

Tomaremos este hecho como cierto e indiscutible, pese a las polémicas comentadas en nuestro artículo anterior. Los científicos hubieran afirmado simplemente que lo consideraremos un axioma, de forma que se hubieran ahorrado un par de palabras, pero entiendo que la mayoría de los lectores no tienen porqué conocer el significado de esta palabra.

Tampoco conocen el significado de "axioma" la mayoría de las vacas, puesto que son muy pocas las que se han interesado por la ciencia en sus diferentes vertientes. Aunque algunas vacas se especializan en temas como la digestión de diferentes variedades de hierba o el efecto estilizante de las herraduras de tacón, la mayoría se interesan por temas relativos a su salud, investigando vacunas contra sus principales causas de muerte: circulan por Internet ciertas teorías -no demostradas hasta la fecha- que aseguran que los hombres comenzaron a utilizar métodos eléctricos para acabar con los ejemplares destinados al consumo porque las vacas estaban muy cerca, tras décadas de investigación, de lograr una vacuna contra los objetos de metal.


sábado, 22 de agosto de 2009

Las vacas mugen (I)

Las vacas mugen.

Éste es un hecho generalmente aceptado por la comunidad internacional de veterinarios.

En algunos países, sin embargo, se sostiene que las vacas no mugen y que cuando estos bovinos abren sus bocas de rumiantes alargando el cuello en lo que la mayoría consideramos un mugido no emiten en realidad sonido alguno: habitualmente se trata de estados en los que la mayoría de profesionales del gremio -o al menos los más reconocidos- tienen severos problemas de audición.

En otros países, sin embargo, se sostiene que las vacas en realidad ladran y que son los perros los que mugen; afirman también que quien crea lo contrario ha caído en los engaños del capitalismo.


jueves, 13 de agosto de 2009

Nueva Amsterdam (I)

Cuatro días de travesía hacia el nuevo mundo, y el capitán ha informado que quedan al menos cuatro más.

El viaje se ha mostrado tedioso y monótono desde que zarpamos, y el clima del océano no mejora la apatía y el malestar de los viajeros. La tripulación en cambio se muestra animosa en sus relaciones pero fría con los pasajeros.

Los espectáculos me resultan poco inspiradores o demasiado conocidos, y tan sólo la esperanza de que alguna banda de música me sorprenda una noche con un concierto digno de ese nombre mantiene los pocos ánimos que me queden hasta que nos acerquemos a puerto.

Viajamos rumbo a Nueva Amsterdam, donde los colonos hablan lenguas del norte y tienen costumbres propias y peculiares. Una de ellas es, según me han informado mis compañeros, que no me será posible introducir ninguna de las viandas típicas de nuestra tierra en el continente, así que la próxima vez que mi cuerpo me lo pida daré buena cuenta de ellas, pero por ahora no necesito más alimento: menos aún mientas los movimientos de la nave prosigan.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Artista multidisciplinar (V)

Hoy, una muestra de pseudoliteratura, porque mi agente me ha comentado que la idea de intentar vender libros con material que lleva meses en internet es bastante complicada, así que hay que pensar en escribir material directamente para su publicación.

Otra vez solo.
Otra vez esperando la perfección para poder perder de nuevo la oportunidad.
Y, cuando por fin consiga lo que quiero, lo echaré todo a perder otra vez.

Soy consciente de lo que la gente hace, y yo no puedo.
Soy incapaz de intentarlo siquiera.
El problema entonces, soy yo.

¿Cuál es mi puto problema? Joder, ¿qué mierda me pasa?

Si todo eso se construye y no se inventa,
si no es inspiración sino que necesita cimientos, columnas y vigas,
¿qué puedo hacer si no soy capaz siquiera de hacer castillos de arena?

miércoles, 8 de julio de 2009

En la terracita

Aprovechando un descanso de mi trabajo, que me obliga a pasar muchas horas andando por la calle, fui el otro día a tomar algo en la terraza de un bar que vi en la acera de una ancha avenida. Me senté y esperé a que viniera el camarero a tomar nota, pero como estaba bastante ocupado porque era hora la hora punta del aperitivo, tuve que pedirle la caña "al vuelo" mientras pasaba en uno de sus viajes relámpago; la velocidad a la que caminaba intentaba apostarse el sueldo con la del sonido, porque aunque iba un poco por detrás parecía que sólo le estaba dando ventaja para que se confiara. Mi elección, por otra parte, fue algo de lo que me arrepentí después. En su camino de vuelta al aire acondicionado que prometía la seguridad del interior del local, el mencionado camarero me hizo saber que había apuntado con una frase rápida sin necesidad de mirarme directamente, buscando recoger un pago o unas propinas.

Un par de minutos después apareció el individuo del mandil blanco con mi caña sobre la bandeja y algunos pedidos de otras mesas. Los cabellos de su despeinado flequillo ondulaban hacia delante por la súbita desaceleración -estos bruscos cambios de ritmo que jugaban con el continuo espaciotiempo eran claramente la causa de la desorganización que mostraba su melena- y el resto de su persona se acercaba a mí con menos turbulencias mientras la expresión de su rostro fue cambiando, con varias etapas intermedias pero sin duda desde la que se podría calificar de Me vendría bien una propina cuando se marche, caballero a la de ¿Quién ha dejado pasar a la zarigüella de los vecinos, que la última vez se entró en casa se comió al tío Herbert?

- Aquí tiene su cerveza -fue la épica frase con la que acompañó el solemne gesto de dejar el vaso con el dorado líquido sobre la mesa de material inclasificable.

- Perdone, ¿podría traerme alguna tapita o algo así? ¿tienen alguna especialidad de la casa?

- Pues sí, tenemos una: -hinchazón de fosas nasales antes de continuar- le podemos poner una de mierda pinchada en un palo, ¿que le parece?

- Hombre, así de primeras no suena muy apetecible al paladar...

- Pues si no le abre el paladar pruebe a metérsela por el orto.

- ¡Imbécil! -esto lo añadió una señora de cierta edad que estaba en la mesa contigua mientras se incorporaba de un salto desde su silla hasta quedar frente a mí y al lado del camarero, posicionándose del lado de este último y, más claramente, en mi contra.

Fue un movimiento bastante ágil para alguien con sus años y que remató inmediatemente después con lo que hubiera sido un golpe ganador si estuviera disputando un partido de tenis, pero que en este caso tomó la raqueta-vaso a mitad de recorrido y lanzó la pelota-cerveza al final de éste; tuve que concederle el punto porque el proyectil golpeó mi cuerpo y no pude devolvérselo, es el problema que tienen la mayoría de los líquidos cuando impactan contra la mayoría de los textiles. Ahí me arrepentí de haber pedido la caña, porque me quedaba media jornada de caminar por las calles de la ciudad a temperaturas sofocantes con mi uniforme empapado en cerveza.

Son gajes del oficio, estas cosas pasan. Y es que ya me decía mi madre que la gente no tiene el mismo respeto a los policías que a los que ponemos multas de estacionamiento.

jueves, 2 de julio de 2009

Próximamente la segunda temporada

Debido a una ilegal e inesperada huelga de guionistas, en la que no se cumplieron los servicios mínimos, la primera temporada de este blog finalizó abruptamente para descontento de los lectores. Desde la dirección de la publicación pedimos disculpas y hacemos saber que los responsables serán tratados como merecen -id encendiendo esa hoguera, chavales- y que se tomarán medidas para que esto no vuelva a ocurrir.

Ante la preocupación del público, manifestada en algunas de las más prestigiosas webs que existen dentro de mi cabeza, aseguramos que los nuevos guionistas -mejores y, sobre todo, más limpios- continuarán las líneas argumentales abiertas en la anterior etapa para llevarlas a buen término siempre que les pille de paso; en caso contrario las dejarán en el metro más cercano con un billete sencillo en la boca, que ya tienen una edad y se pueden cuidar solas.

Y ahora, si prestan atención a la pantalla, veremos un teaser trailer de la nueva temporada, que se llamará...

El Caballero que dice Eki Eki Eki Eki Eki Eki Tapamm
Está bien, ¿eh?


La fecha de estreno, los nuevos actores y otros reclamos publicitarios serán revelados periódicamente, como corresponde a un título de este calibre.

Gracias por su atención.

sábado, 6 de junio de 2009

En la discoteca (I)

La cena con los compañeros de trabajo había ido bastante bien, incluyendo una tremenda borrachera del jefe, de forma que parecía imposible que pudiera acordarse de lo que harían sus subordinados durante el evento. O al menos, no pudiera mencionar nada de aquella noche sin que se lo comiera la vergüenza así, crudo y sin sal.

Después decidieron ir, no todos pero sí una cantidad suficiente, a una discoteca que conocían los más jóvenes para tomar la penúltima. El sujeto que analizamos esta noche fue un poco receloso por lo que pudiera encontrar, y más aún viendo la gente que entraba en el local: después de años de trabajo duro por la empresa, había conseguido un buen puesto y una mejor nómina a final de mes que le permitía vivir muy acomodado, pero aún así, quizá por ser un hombre de familia obrera y que se había ganado con su propio sudor -al fin y al cabo, trabajaba en una conocida empresa de higiene personal- todo lo que había conseguido profesionalmente, no era capaz de soportar a los pijos que en aquel local no dejaban de entrar sin hacer cola por estar en lista: como ejemplo un winner de treintaypocos que llegó en un espectacular deportivo rojo, se bajó diciéndole al aparca coches "Cuídamelo, ¿eh?" mientras le guiñaba el ojo con una sonrisa estúpida y se acercó a la puerta ondeando su estúpida media melena rubia. Los problemas de alopecia de nuestro individuo no le ayudaban a juzgar objetivamente al chaval, algo que se reconoció poco después, "pero seguro que es un crío estúpido" pensó para reafirmarse.

Una vez dentro comprobó que no estaba tan mal como pensaba, y comenzaron a llegarle recuerdos de lo que parecía ahora una eternidad, cuando era joven y frecuentaba esos ambientes. Estaba un poco perdido, y sus compañeros poco a poco fueron separándose, unos a pedir copas, otros a ver qué tal estaba el -según sus propias palabras- "ganado" y otros -los más afectados por el tiempo de espera haciendo cola en la puerta- al servicio. Al cabo de unos minutos se encontró solo en la barra pidiendo la segunda -porque con los años no había perdido aguante-, entretenido con el espectáculo que presentaban algunos compañeros intentando ligar con un grupo de mujeres mientras que algunas compañeras comentaban desde la pared la jugada de los depredadores anteriores, mirándoles con el ceño fruncido y los labios apretados.

Entonces fue cuando se acercó una chica joven a la barra, cerca de donde estaba nuestro contable, aparentemente más cerca de lo necesario porque no había demasiada gente en la barra; parecía un poco indecisa y no llamó la atención de las camareras. Apenas la miró, pero se dio cuenta de que era bastante atractiva y se imaginó que sus compañeros se acercarían a hablar con él intentando disimular que se trataba de una maniobra de aproximación para acercarse a la chica e iniciar una conversación con ella. Pero no lo hicieron, porque sin saber muy bien cómo, se sorprendió a sí mismo hablando con ella.